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   Into The Light Diálogo entre Musulmanes y Cristianos   
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Un buen número de mis amigos son musulmanes. A menudo nos invitamos a compartir ocasiones alegres, pero también compartimos los dilemas y los dolores. La ocasión de la celebración del Año Nuevo es un ejemplo así. Al igual que yo, un amigo musulmán sentía que la mayoría del mundo celebraba el Milenio sin acordarse de la persona cuya edad marca el establecimiento del calendario. Mi amigo estaba contento de ver que había cristianos que aún recuerdan a Jesús y dan gracias y alabanzas a Dios por enviar a Jesús al mundo. Sin embargo, se sentía un poco incómodo cuando en una sesión de oración cristiana, oyó leer el siguiente pasaje de la Biblia:

"Así que, de la manera que por un delito vino la culpa á todos los hombres para condenación, así por una justicia vino la gracia á todos los hombres para justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un hombre(Adán) los muchos fueron constituídos pecadores, así por la obediencia de uno(Jesús) los muchos serán constituídos justos." (Romanos 5:18-19) [Palabras entre paréntesis mías]

"Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos a los otros. Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, no por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por medio del lavado de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo, El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, de forma que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de vida eterna." (Tito 3:3-7)

En casa, después de la reunión, mi amigo me hizo preguntas que normalmente no hace. Discutió que ese mensaje contradecía al Corán, sino también a la Biblia. Recitó el versículo siguiente del Corán: "Nadie cargará con la carga ajena" (Surah 17:15). También señaló los siguientes dos pasajes de la Biblia: "Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera." (Jeremías 31:30). "He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad el impío será sobre él." (Ezequiel 18: 4,20).

Mi amigo no es el único en discutir este punto. Muchos musulmanes rechazan lo que se dice en estos pasajes del Nuevo Testamento. Insisten en comparar los dos libros sagrados, la Biblia y el Corán, con la creencia de que Jesús murió por nuestro pecado, la cual dicen es blasfema. Muchos musulmanes insisten en que Adán fue perdonado por su falta y allí acabó el asunto. Al igual que mi amigo musulmán, otros también acusan a Pablo de ser blasfemo por introducir esa teología que se encuentra en su Carta a los Romanos.

Cuando uno estudia el contexto de las referencias anteriores de la Biblia y del Corán surge una imagen muy distinta, que de hecho no se conforma con el mensaje que encontramos en Romanos. Las citas de Ezequiel y Jeremías tratan solamente de la culpa individual y de la responsabilidad de cada persona respecto a sus propios pecados. La declaración coránica en su contexto se refiere al Día del Juicio Final. Los musulmanes creen que un día la puerta del arrepentimiento se cerrará y que en aquel día nadie podrá ayudar a otros, los Cristianos también creen en la luz de la Biblia que cuando volverá Jesús, se cerrará esta puerta.

Amigos musulmanes, no debe sorprenderos lo que dice Romanos capítulo 5 versículos 18-19, porque el Corán también propone la misma idea en el Surah 2: 35-36, es decir, que cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraíso, con ellos fue expulsada la raza humana entera. Cuando Muhammad Pickthal comenta esto en sus Apuntes 6-7, señala que el mandato divino en el versículo acerca de "comer libremente" está "dirigido a Adán y su mujer", pero el mandato "caigan" está "en plural, dirigido a la raza de Adán."

En este mismo pasaje el comentario de Muhammad Asad indica que, "cambia la dirección de la forma doble observada hasta entonces: una indicación adicional de que la consecuencia de la historia se refiere a la raza humana entera." (The Message of the Coran , p.10, note 30, [Gibraltar: Al Andalus, 1980]).

Ninguno de nosotros nació en el Paraíso o tenía la elección de quedarse allá. En cambio no encontramos en un ambiente completamente pecaminoso. Si Adán no habría pecado , hubiera quedado en el Paraiso y toda su descendencia hubiera nacido allí. ¿Por qué entonces, si fue perdonado totalmente, no fue permitido que vuelve a entrar, y por qué tampoco nacimos en el Paraíso nosotros?

Nos lleva éste a lo que dice la Biblia sobre el pecado de un hombre que llevó a la condemnación para todo el mundo… Por la desobediencia de un hombre muchos se hicieron pecadores" (Romanos 15: 18, 19). El Corán apoya este punto de vista por mostrar que todos sufrimos los efectos del pecado de un hombre en esta tierra con toda su decadencia y corrupción y maldad como resultado del juicio pasado en aquel único hombre. Una tradición musulmana dice: "Adán pecó y su raza pecó" (Mishkat: Bab Al-Iman Bil Qadr).

Los musulmanes a menudo preguntan: ¿Cuál fue la necesidad del sacrificio y expiación de Cristo? ¿No podría haber dado la Salvación Dios sin dar la vida de Cristo? Sabemos que Dios es tanto misericordioso como justo. Si Cristo había prometido la Salvación sin dar su vida, la demanda de la misericordia podría haber cumplido, pero para cumplir con las demandas de juicio también , Cristo pagó el rescate (fidya) lo cual fue su sangre preciosa. De esta manera Dios revela su amor para nosotros. No es ninguna maravilla, uno de los discípulos de Cristo dijo, "En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación de nuestros pecados." (1 Juan 4: 10 ).

Quizá perdonó Dios a Adán, pero supongamos que Adán permaneció impenitente. Un paraíso lleno de gente obstinada no es paraíso. Un nuevo nacimiento es necesario (Juan 3: 3-5). Dios ha tomado la iniciativa y ahora tenemos que responderle nosotros (1 Juan 4: 19).

Las Escrituras cristianas pueden decir más acerca de este tema. Si deseas una copia en inglés, por favor ponte en contacto con nosotros.*


*Tratamos toda correspondencia como confidencial y no pasamos las direcciones de los que buscan información con otros sin permiso.

Actualización pasada: 10/02/06

 

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